Myanmar en el contexto internacional
Si bien parecería que la crítica situación interna de Myanmar fuera solo una cuestión de su pueblo y la Junta Militar, también se mezclan intereses de otras naciones, entre las cuales China resulta ser la protagonista.
Aunque Myanmar no posee un gran desarrollo económico, la existencia de grandes reservas de gas la convierten en un botín apreciado por los gobiernos de Pekín y de la India, ambos limítrofes con la ex Birmania. Oficialmente, el gas obtenido del subsuelo birmano representaría el 0.3% del producido a nivel mundial, pero se estima que existirían reservas mucho más grandes. De la explotación de este recurso, participan petroleras chinas, las cuales también estarían detrás de un proyecto de construcción de un oleoducto que transportaría petróleo saudí atravesando territorio birmano. Otro de los países vinculado económicamente, es Tailandia, con grandes inversiones en generación eléctrica, para lo cual hace uso del gas obtenido en Myanmar.
Por otro lado, la obtención de petróleo podría ser potencialmente importante, y aunque las tareas de explotación y exploración son escasas, se observan allí intervenciones de multinacionales occidentales como Chevron o Total.
El trato preferencial que tiene el gobierno de Beijing con el de Ragún, no solo se basa en intereses económicos, sino que también tiene sólidos fundamentos políticos y geoestratégicos. Por un lado, China estaría tratando de obstaculizar la formación de una especie de”OTAN del sudeste asiático”, de la cual participarían EEUU, Japón, Australia e India, y manteniendo relaciones cordiales con sus vecinos, afirmaría su influencia sobre ese sector del planeta. Además, el gobierno chino teme que una caída de la Junta Militar signifique la instalación de un nuevo gobierno pro occidental. Por otro lado, en territorio birmano se asienta una base militar china que permite el control del movimiento naval de la India.
Repercusión internacional
La violenta represión aplicada por el gobierno birmano a las protestas de los monjes budistas, implicó un llamado de atención por parte de la comunidad internacional. En primer lugar, la ONU envió a Ibrahim Bambari para expresar al jefe de la Junta militar, general Than Shwue, su preocupación por los hechos mundialmente conocidos. Por su lado, los líderes de EEUU y de la Unión Europea hicieron un llamamiento a la junta militar para interrumpir las continuas violaciones a los derechos humanos y reclamar por las libertades individuales (entre ellas la libertad de expresión), y activaron una serie de sanciones económicas al país asiático, aunque con escasa incidencia ante la fuerte influencia china.
Oscar Magra

